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La teoría de la felicidad que Albert Einstein escribió de puño y letra

La historia es tan curiosa como genial: Einstein se encontraba en Tokio y acababa de recibir la visita de un mensajero. Tan pronto recibió el mensaje, se dispuso a entregar una propina, pero como no tenía monedas en su bolsillo (o al menos eso se cree), le obsequió una nota escrita de puño y letra, en la que detallaba brevemente su teoría para lograr una vida feliz. Hoy, 95 años después, el manuscrito cobró público conocimiento.

 

 

Ocurrió durante el año 1922, cuando el físico más grande de todos los tiempos realizaba una gira por Japón, disertando en varias conferencias. Por entonces, el rumor de que sería galardonado con el Premio Nobel era un secreto a voces. Hasta el hotel en el que se alojaba arribó un mensajero que, tras dejar el recado, o bien se negó a recibir propina, o bien no recibió retribución monetaria por falta de cambio en los bolsillos de Einstein.

 

 

Como fuera, el caso es que Einstein se negó a dejarlo partir con las manos vacías. Según un familiar del mensajero, hoy devenido en dueño de los manuscritos, el científico escribió dos notas a mano que entonces obsequió al hombre por sus servicios. "Quizás si tienes suerte estas notas acaben siendo mucho más valiosas que una simple propina", aseguró Einstein al mensajero.

 

 

En una de las notas, escrita en una hoja con membrete del Imperial Hotel Tokyo, el científico escribió que "una vida sencilla y tranquila aporta más alegría que la búsqueda del éxito en un desasosiego constante". La otra nota, escrita en una hoja simple, señala que "donde hay un deseo, hay un camino". Biógrafos de Einstein señalan que es imposible saber si el físico se basó en reflexiones sobre su propia fama.

 


Fuente: infobae.com


 

Así era el dios en el que creía Einstein

El físico alemán Albert Einstein (1879-1955) es considerado una de las mentes más brillantes del siglo XX. Además de revolucionar la física con su teoría de la relatividad general, Einstein fue un librepensador y abordó durante su vida numerosas cuestiones filosóficas y religiosas.

 

 

 

En una ocasión, al ser entrevistado por el rabino Herbert S. Goldstein, el científico respondió a la pregunta de si creía en la existencia de Dios diciendo: “Creo en el Dios de Spinoza, quien se revela a sí mismo en una armonía de lo existente, no en un Dios que se interesa por el destino y las acciones de los seres humanos”.

 

 

 

Baruch Spinoza (1632-1677) fue un pensador holandés de origen sefaradí. Heredero crítico del cartesianismo, es uno de los grandes racionalistas de la filosofía del siglo XVII. Sus posturas críticas respecto a la religión, cercanas al panteísmo, le valieron la excomunión y el destierro. Spinoza creía que lo sagrado reside en la naturaleza misma, una idea con la que Einstein parece haber coincidido.

El científico creía que la limitada mente humana no es capaz de comprender la vastedad del Universo y que tanto la ciencia como la religión comparten el objetivo de buscar la verdad.


Fuente: Pijama Surf


 

¿Qué creía Albert Einstein sobre dios?

Un intercambio epistolar con un colega amigo, da cuenta de qué pensaba sobre dios, la ciencia y el estado de Israel, el genial científico alemán y Premio Nobel de Física.

 

  

La casa de subastas Winners rematará una serie de cartas en las que Albert Einstein compartió con su amigo y colega, David Bohm, diversas reflexiones sobre dios, el estado de Israel y asuntos relacionados con la física. Fueron escritas en inglés, entre 1951 y 1954.

Una de las misivas, fechada en 1951, trata sobre el vínculo que Bohm había entablado entre la teoría cuántica y la de la relatividad: “debo confesar que no estoy en condiciones de adivinar cómo podría alcanzarse tal unificación”, sostiene Einstein.

En otra carta, escrita en 1954, Einstein se compadece de las dificultades teóricas que atravesaba Bohm durante un complejo trabajo científico: “si dios creó el mundo, su mayor preocupación no era desde luego facilitarnos su comprensión. Lo siento claramente desde hace 50 años”, sentenció.

Por último, una carta, también de 1954, refleja la opinión de Einstein con respecto a que su amigo Bohm se instalara en el estado de Israel, que había sido fundado seis años antes: “Israel es intelectualmente vivo e interesante, pero tiene posibilidades muy reducidas y viajar allí con la intención de abandonar el país en la primera ocasión sería lamentable”, opinó.


Fuente e imagen: clarin.com


 

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Los datos más curiosos sobre Albert Einstein

Como ocurre con todos los personajes famosos, las historias crecen alrededor del gran Albert Einstein y muchas verdades son distorsionadas u olvidadas con el correr de los años.

 

1.      Se debatió que fuera autor de la Teoría de la Relatividad. El científico alemán David Hilbert, acusó a Einstein de haberle robado su teoría y obtenido el crédito por ello. Sin embargo, más tarde se comprobó que Hilbert era quien había copiado documentos de Albert Einstein.

 

2.      Tuvo un hijo con esquizofrenia. El segundo hijo de Einstein con su mujer Mileva Maric fue diagnosticado con esquizofrenia a la edad de 20 años y vivió internado en un hospital psiquiátrico. Einstein se comunicaba con él por carta cuando se encontraba en Estados Unidos.

 

3.      Inventó una heladera no convencional. No era eléctrica, sino que enfriaba por los cambios de presión entre gases y líquidos.

 

4.      Se arrepintió de su participación en la bomba atómica. Einstein solicitó por carta al presidente Roosevelt que desarrollase una bomba atómica. Al descubrir su real potencial destructivo se involucró más, temiendo que los alemanes la crearan primero. Luego se arrepintió.

 

5.      Fumaba mucho. Albert Einstein amaba fumar. Creía que era necesario para mantener su juicio objetivo, y por ello fumaba constantemente su pipa.

 

 

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Fuente: supercurioso.com

 

Todos los genios tuvieron algo en común

¿Qué tienen en común los grandes genios de la historia? ¿Qué característica comparten los dueños de las mentes más brillantes de todos los tiempos?

El historiador de la ciencia James Gleick, autor de biografías de científicos muy disímiles en sus aspectos exteriores pero igualmente geniales, como Isaac Newton y Richard Feynman, lo sabe.

Para Gleick, aparte de la inteligencia, todos los grandes genios tienen y han tenido una extraordinaria capacidad de concentración, largamente superior a la de una persona “normal”.

Esa tendencia y capacidad para encontrar dentro de la propia mente el espacio y el tiempo liberado para entregarse a una práctica puntual y dedicarle toda la energía, es común tanto en genios de vida social agitada y licenciosa, como en aquellos tímidos y retraídos.  

Gleick lo explica de esta manera: "Todos los genios tenían una habilidad de concentrarse con una intensidad difícil de concebir para las personas normales... una pasión por la abstracción".

Esta experiencia que caracteriza a la genialidad, la de la concentración plena, fue descrita con gran precisión por el propio Albert Einstein en una carta a su hijo, cuando dice: “Ese momento en el que estás haciendo una cosa, y el disfrute es tal que no notas que pasa el tiempo. Debo reconocerte que algunas veces se me pasa la hora de la comida mientras estoy trabajando…”

 

 

 


Fuente: Pijama Surf

Imagen: Bangkokhappiness / Shutterstock.com

Datos insólitos y polémicos de una vida genial y una mente brillante

Excéntrico, impredecible, físico extraordinario, humanista y defensor de los derechos civiles, de una vida íntima agitada y a veces polémica, Albert Einstein marcó una época en el mundo de la ciencia y se convirtió en un nuevo paradigma de genio. Estas son algunas de las particularidades que lo definen en cuerpo y mente.

 

-El agua: le fascinaba el agua como modelo vivo de expresión de fenómenos físicos, pero al acercarse tenía con este elemento una relación ambigua: por un lado, era fanático de la navegación a vela; por otra parte, nunca aprendió a nadar.

 

-La muerte y el cerebro: Einstein pidió expresamente que luego de su muerte su cuerpo fuera incinerado y sus cenizas esparcidas, pero las polémicas lo acompañaron más allá de esta vida; el patólogo Thomas Harvey le realizó una autopsia y aprovechó para quedarse, sin permiso, con su cerebro. Durante décadas anduvo Harvey con el preciado cerebro, enviado fragmentos a diversos científicos para su estudio, hasta que lo devolvió al Hospital de Princeton.

 

-La madre y la música: su madre, Pauline, era pianista, y le enseñó a Albert a tocar el violín, instrumento que comenzó a amar a los 13 años de edad, cuando escuchó por primera vez una obra de Mozart, y mantuvo hasta el fin de su vida: no era raro escuchar al científico tocando en su casa, en reuniones sociales o mientras caminaba por la calle.

 

-Personas: en 1952 le consultaron si aceptaría la presidencia de Israel. En su carta oficial de rechazo, explicó que carecía de la “aptitud natural y la experiencia para tratar de manera adecuada con las personas”.

 

-Refrigerador: en 1926 patentó un refrigerador que funcionaba con gas de alcohol, invento que realizó luego de enterarse del caso de una familia que murió envenenada por una emisión de dióxido de azufre. Claro está que la tecnología avanzó más rápido, y su invento se volvió innecesario tan pronto que no llegó a entrar en producción.  

 

-La pipa: sobre esta costumbre suya ha llegado a decir: “Creo que fumar en pipa contribuye a un buen juicio, a la calma y objetividad en todos los asuntos humanos”.

 

-Endogamia: luego de divorciarse de su primera esposa, Mileva Maric, se casó con Elsa Loewenthal, quien era doblemente prima de él: la madre de Albert y la madre de Elsa eran hermanas, y el padre de él y el padre de ella eran primos.

 

-Enfermedad: según un estudio de investigadores de las universidades de Oxford y Cambridge, Einstein (al igual que Newton) tenían síntomas del síndrome de Asperger; los enfermos de Asperger carecen de habilidades sociales simples, tienen problemas de comunicación y suelen obsesionarse con temas complejos.

 

 


Fuente: Negocios y poder

Imagen: Informiguel Carreño - trabajo propio, via Wikimedia Commons